En una faena el agua genera dos obligaciones distintas. Una mira lo que usted extrae y se informa a la DGA. La otra mira lo que le pasa al acuífero alrededor de la operación y la fiscaliza la autoridad ambiental. Se resuelven con telemetría, pero no con el mismo equipo ni el mismo reporte — y confundirlas es la razón más común por la que una faena cumple una y queda expuesta en la otra.
Pozos y obras con derecho de aprovechamiento, y también el agua que la faena encuentra explorando: el agua del minero del artículo 56 bis.
Ver qué exige y cómo se cumpleNivel piezométrico y calidad del agua alrededor de relaves, botaderos, pilas de lixiviación y rajos. Normalmente medidos a mano, una vez por visita.
Ver cómo se instrumentanEl Monitoreo de Extracciones Efectivas obliga a medir y transmitir lo que efectivamente se saca. En minería eso llega por dos caminos distintos, y el segundo toma por sorpresa a muchas operaciones.
Acá la faena está en el mismo régimen que cualquier otro titular: equipo certificado en la obra, registro continuo y transmisión automática del dato horario al software de la DGA. En pozos se informa caudal, volumen totalizado y nivel freático; en captaciones superficiales, caudal y volumen. Es el mismo trabajo que hacemos en agricultura y juntas de vigilancia desde hace años, y está detallado en la guía completa del MEE-DGA.
Cuando una faena explora o explota y se encuentra con agua, esa agua no es un derecho de aprovechamiento que alguien le otorgó: es una facultad que la ley le reconoce al concesionario minero sobre lo que aparece en sus propias labores. El artículo 56 bis del Código de Aguas —reincorporado por la Ley 21.435, de abril de 2022— permite usarla en la medida necesaria para la operación, y pone condiciones:
Lo que vuelve esto un tema de telemetría y no solo de papeles es la Resolución DGA Exenta 2682/2022, modificada por la Resolución DGA Exenta 1739/2023: las aguas captadas bajo el artículo 56 bis deben informarse mediante un Sistema de Transmisión hacia el mismo software de Monitoreo de Extracciones Efectivas de la DGA, con una periodicidad que escala según el tamaño de la operación —horaria para empresa mediana y grande.
En la práctica: el agua del minero viaja por los mismos rieles que el MEE de un pozo con derecho. Mismo equipo certificado, mismo Centro de Control, mismo software de destino. Si la faena ya transmite sus pozos, sumar el agua hallada es una extensión del sistema, no un proyecto nuevo.
Vale la pena verlas juntas, porque se parecen lo suficiente para confundirse y son distintas en todo lo que importa:
| Pozo con derecho de aprovechamiento | Agua del minero (art. 56 bis) | Pozo de control | |
|---|---|---|---|
| Qué habilita | Extraer el caudal y volumen del derecho constituido | Usar el agua hallada en la labor, solo en lo necesario para la operación | Nada: no se extrae para uso, se observa |
| Norma | Régimen MEE de la DGA (Res. 1238 y, en superficiales, Decreto 53) | Art. 56 bis del Código de Aguas + Res. DGA 2682/2022, mod. por 1739/2023 | Compromisos ambientales del propio proyecto |
| Qué se mide | Caudal, volumen totalizado y nivel freático | Caudal y volumen de lo captado | Nivel piezométrico y parámetros de calidad del agua |
| Dónde se informa | Software MEE de la DGA | Software MEE de la DGA | Informes a la autoridad ambiental |
| Quién fiscaliza | DGA | DGA | Superintendencia del Medio Ambiente |
Las dos primeras columnas comparten software y fiscalizador; la tercera no tiene nada que ver con el MEE, aunque en terreno los pozos estén a metros unos de otros.
Un pozo de control no existe para sacar agua. Existe para vigilar qué le está pasando al acuífero alrededor de un depósito de relaves, un botadero, una pila de lixiviación o un rajo. Es la evidencia con la que una faena demuestra —o no— que su operación no está afectando el agua subterránea.
Un piezómetro tipo Casagrande es una tubería con un filtro poroso en la punta, sellada con bentonita a una profundidad determinada. Ese sello es todo el punto del instrumento: hace que el nivel que usted lee pertenezca a ese horizonte específico y no sea la mezcla de toda la columna perforada. Un pozo abierto le da un promedio que no significa nada; un Casagrande le da el nivel piezométrico de la capa que le interesa vigilar.
El problema no es el instrumento, es la frecuencia. Lo habitual es medirlo a mano con una sonda de pozo: una lectura por visita. Entre visita y visita no hay dato, y es justamente ahí donde ocurren las cosas que uno querría haber visto —la respuesta a una lluvia, el efecto de un bombeo cercano, un cambio de nivel en la laguna del depósito.
Instrumentarlo significa dejar un transductor de presión sumergido dentro de la tubería, conectado a un datalogger que transmite solo. En vez de puntos sueltos en una planilla queda una serie continua, y con eso recién se puede distinguir una tendencia real de la dispersión entre dos mediciones manuales.
Lo que revisamos antes de cotizar: el diámetro interior de la tubería y la profundidad del filtro. La sonda tiene que pasar sin rozar las paredes y tiene que quedar instalada bajo el nivel mínimo esperado, porque una sonda que emerge en el estiaje deja de medir cuando el dato más importa. Nuestra sonda SLPT05 tiene 19 mm de diámetro y rangos de 1 a 100 mca: calza en tuberías de piezómetro estándar, pero el diámetro se confirma en terreno antes de especificar, no después.
Acá preferimos ser explícitos, porque es donde más se promete de más — y también donde más se promete de menos.
Se mide en continuo, desde el propio pozo de control:
No se mide en continuo —y no le vamos a decir que sí— la composición química: metales, sulfatos, cloruros, aniones y cationes específicos. Eso sigue siendo laboratorio, con muestreo, cadena de custodia y un informe que alguien firma.
Entonces la telemetría no reemplaza la campaña de muestreo. Lo que hace es decirle cuándo cambió algo, para que la campaña deje de ser lo único que usted tiene y pueda muestrear cuando hay una razón, en vez de muestrear solo porque llegó la fecha. Un salto de conductividad o una caída de ORP entre dos campañas es exactamente el aviso que justifica adelantar una.
Los pozos de control no son MEE y no se informan a la DGA. Pero el datalogger, la conectividad, el Centro de Control y la plataforma donde se ven los datos son los mismos. En la práctica una faena termina con un único sistema que alimenta dos reportes distintos, cada uno a su destinatario.
Separados por la obligación que resuelven, que es como se arma un proyecto real. Cada ficha tiene las especificaciones completas.
Registra y transmite. Dos entradas analógicas de 4-20 mA, canal digital para flujómetro y RS485; envía cada 15 minutos y entrega a la DGA el dato horario.
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Caudal y volumen totalizado sin partes móviles, que es lo que el MEE exige informar tanto de un pozo con derecho como del agua hallada en la labor.
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Nivel freático por presión, salida 4-20 mA al PT500. Cuerpo de acero inoxidable 316L de 19 mm: es la que entra en la tubería de un piezómetro.
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Nivel autónomo por LoRaWAN, con batería propia y resolución de 0,3 mm, para pozos de control sin energía ni cobertura celular cerca.
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Conductividad, temperatura y profundidad en un solo cuerpo. La conductividad es el indicador temprano de una pluma o una intrusión salina.
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pH (0-14) y potencial redox ORP (±1.000 mV) con compensación de temperatura. El ORP es la variable que delata condiciones de drenaje ácido.
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Oxígeno disuelto por tecnología óptica, sin membrana que reponer ni electrolito que se consuma: mucho menos mantención que una sonda electroquímica.
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Turbidez óptica por nefelometría infrarroja a 90°, de 0 a 4.000 NTU, con temperatura del agua.
Ver ficha técnicaCumplir la normativa de monitoreo no es comprar un equipo: es resolver una cadena en la que cualquier eslabón suelto la deja incumplida. Nos metemos en toda la cadena.
Si la obra todavía no está inscrita, obtenemos los códigos. Sin código no hay a qué asociar la transmisión, y es el atasco más frecuente.
Asesoramos en la revisión de los derechos y, en minería, en la situación de las aguas halladas bajo el artículo 56 bis.
Dimensionamos la medición con el cálculo hidráulico en la mano, para no sobreestimar equipos ni instalar un instrumento que no corresponde al punto.
Robos, desbordes, cortes de energía, fallas de equipo. Ayudamos a informarlo en forma y a tiempo, que es lo que separa un incidente de una multa.
Los datos no se quedan en una planilla: la plataforma Fitotrak los deja analizables, comparables entre temporadas y exportables.
El sistema avisa cuando un punto deja de transmitir o cuando una variable se sale del rango esperado, antes de que el vacío aparezca en un reporte.
18+ años en agricultura, minería, industria y sector público. Los mismos equipos, probados en condiciones muy distintas.
No basta con que el dato llegue: tiene que llegar bien, completo y auditable. Eso es lo que revisamos.
Cuéntenos qué tiene en la faena —pozos con derecho, agua hallada en la labor, pozos de control— y le preparamos una propuesta con el detalle de equipos, transmisión y reportería.